Las deficiencias en infraestructura y la mala ejecución de proyectos reflejan un sistema de transporte deficiente y acceso limitado a servicios básicos en Perú.
Mientras que otros países de América Latina avanzan, Perú se queda atrás, atrapado en un ciclo de promesas incumplidas y decisiones políticas que favorecen a las élites en lugar de al pueblo.
La última publicación del Ranking de Competitividad Mundial 2024 revela una preocupante caída para Perú, que ahora se encuentra en la posición 58 de 63, acercándose peligrosamente al último lugar.
Este descenso, el más pronunciado desde 2022, es un indicativo claro de una gestión gubernamental ineficaz y de una economía estancada que no logra enfrentar los desafíos globales.
Las inversiones en proyectos de infraestructura han sido insuficientes y mal ejecutadas, lo que ha resultado en un sistema de transporte ineficiente, un acceso limitado a servicios básicos y una red de telecomunicaciones deficiente.
El acceso a los servicios básicos, como el agua, aún es un desafío significativo que evidencia las deficiencias en la gestión gubernamental de Perú. A pesar de las promesas de mejorar las condiciones, millones de peruanos aún carecen de acceso a agua potable y saneamiento, lo que afecta su calidad de vida.
El gobierno de Boluarte anunció la creación del Ministerio de Infraestructura con el fin de agilizar la viabilidad y ejecución de 15,754 proyectos. No obstante, esta medida ha sido recibida con escepticismo por diversos sectores.
Tras revelarse estos resultados, la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú) ha enfatizado la necesidad urgente de destrabar los proyectos de inversión en los sectores de agua, saneamiento y salud con el fin de mejorar la infraestructura del país.
Aarón Rodríguez; Lima.
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