Funcionarios del Canal de Panamá rechazan las acusaciones de EE.UU. sobre China, mientras el Tratado de Neutralidad de 1977 es cuestionado por amenazas de Washington.
El impacto sobre la imagen de Panamá frente al escenario internacional es uno de los aspectos que ha sido puesto en la palestra del país canalero luego de la arremetida impulsada por el gobierno de Donald Trump desde su llegada a la presidencia de los Estados Unidos el pasado mes de enero.
Ese funcionario es el enviado de Trump para América Latina, Mauricio Claver-Carone, quien además de continuar con la retórica sobre la presencia de agentes chinos controlando infraestructura del Canal de Panamá, afirmó que la vía va camino a la obsolescencia, lo que no es visto de igual manera por sus administradores.
Aunque es desde Estados Unidos de donde provienen las iniciativas que atentan contra el llamado Tratado de Neutralidad del Canal, desde Washington aseguran lo contrario, lo que vuelve a posicionar la idea en Panamá de una revisión de aquella enmienda de 1977 que continúa dejando, de manera unilateral, en manos de la potencia del norte, cualquier intervención en la vía con la excusa de resguardar sus operaciones.
John Alonso, Ciudad de Panamá.
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