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La trompeta invencible de Juanito Arteta | En Profundidad

Por IDESO TV
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Fue en Ciudad Bolívar. El personaje a buscar fue Juanito Arteta, Trompeta de Oro de América, residente allí, en la calle Progreso de la ciudad, a la que se pudo llegar atendiendo al dato obsequiado por el profesor Benito Irady.

La historia de Juan Arteta Cuadrado es fascinante por lo social, lo político y lo musical. Y así comienza.

Habla Juanito

“Nací en Madrid el 18 de mayo de 1918 y mi inclinación por la música surgió en el seno de mi familia, pues mi padre era violinista, así que a temprana edad yo estaba estudiando teoría, solfeo, armonía. Fue allí donde descubrí la trompeta y me dediqué a escudriñar sus sonoridades y posibilidades. La amé para siempre”.

Juanito Arteta
Calle Progeso, Ciudad Bolivar, donde vivía Juanito Arteta.

Siendo muy joven perdió a su padre, quien era músico y militar. Juan ingresaría también en la milicia y seguiría estudiando específicamente todo lo relacionado con la trompeta, y en eso estaba en 1936 cuando generales comandados por Francisco Franco le dieron un Golpe de Estado al presidente Manuel Azaña, un republicano elegido democráticamente. Los generales, autodenominados “nacionalistas”, fueron apoyados por Alemania e Italia. Comenzó de esta manera la Guerra Civil Española. Juan tenía 19 años.

“No lo pensé dos veces y me alisté con los republicanos en el Batallón de La Pasionaria Dolores Ibárruri. Luego pasé al Quinto Regimiento de la 11 División de la República con la banda del Regimiento. Estuve en Teruel, en el Ebro, en lo peor… En Barcelona se enteraron de que tocaba la trompeta y me salvaron la vida. Siguió la guerra y yo seguí en la banda. Cuando se perdió la guerra, pasamos la frontera hacia Francia y los franceses nos confinaron en una especie de campo de concentración. Allí estuve mucho tiempo. El sitio se llamaba El Barcarès”.

Juanito Arteta
Recorrió medio mundo y maravilló a media humanidad con su trompeta de oro.

Ciertamente ese campo, Le Barcarès, ubicado entre una laguna salobre y el mar Mediterráneo y perteneciente al distrito de Perpiñán, fue utilizado en 1939 por Francia para confinar a los republicanos que escapaban del franquismo, a los que mantuvieron en terribles condiciones de existencia.

“Me maltrataron mucho, me daban con el fusil. Yo no sé ni cómo seguí vivo, y todo aquello me lo guardé. Un día, a las 4 de la mañana, agarré la trompeta sin que nadie supiera y empecé a tocar el toque de la Generala. Tata tata tatataaaa (toque de diana de los bolivarianos venezolanos para llamar a elecciones). A los franceses les dio mucho coraje y buscaban la trompeta, pero éramos tantos los refugiados… La trompeta la escondí en una funda y la tapé con la arena en la playa. No la encontraron”.

“Entonces de México vinieron al sitio de confinamiento donde estábamos. Eran unos enviados del gobierno. Informaban que estaban en facultad de nacionalizar a todos los jóvenes desde los 18 años y todo eso, por sugerencia del presidente mexicano (Lázaro) Cárdenas. Uno de los nacionalizados fui yo”.

El presidente Cárdenas y México recibieron cerca de 25.000 españoles republicanos con buenos niveles de formación cultural y académica. Casi inmediatamente fueron incorporados a distintas ocupaciones, incluyendo la docencia universitaria. Cárdenas (y México) jamás reconocieron a Francisco Franco y su dictadura en España.

El periplo mexicano

“En México, como era trompetista y había estudiado tanto la trompeta, me di a conocer por allá tocando, pero no tenía la trompeta que yo conocía, porque la mía tenía historial. Cuando estábamos en el frente había un pueblo que se llamaba Quinto, el pueblo de Quinto (ubicado en la provincia de Zaragoza, Aragón, en la ribera baja del río Ebro). Pasábamos días sin comer, solo comiendo cebollas, zanahorias, pepinos. La República tomó ese pueblo de Quinto y todos fueron a buscar comida. Yo con mi fusil rompí un candado y abrí un armario y lo primero que vi arriba fue una trompeta. Era lo que yo andaba buscando. Esa trompeta fue la que después me ayudaría porque me sabía las canciones de los milicianos. Había una muy simpática: ‘Con el quinto quinto quinto/ con el quinto regimiento/ si me quieres escribir/ ya sabes mi paradero/ en la 11 división/ primera línea de fuego’”.

Juanito exclama casi con asombro: “Qué memoria tengo todavía. Yo tocaba y ellos cantaban. Bueno, todo el mundo comió y yo me quedé sin comer pero me quedé con la trompeta”.

Juanito Arteta
Acompañado de su inseparable instrumento, Juanito Arteta llegó primero a Veracruz y luego encaminó sus pasos al Distrito Federal de México.

“En México toqué con las mejores orquestas que había, como por ejemplo la de Luis Arcaraz. Ingresé a la Banda ‘Agrupación Musical Española Madrid’ en la que éramos puros refugiados, excombatientes. Con ella dimos conciertos en la XEW, importante emisora de la capital. En esos tiempos conocí a Juan Arvizu, Toña La Negra, Jorge Negrete, Emilio Tuero…

“La radio me contrató en exclusiva y hacía conciertos como solista con José Sabré Marroquí y muchos otros. Me fue tan bien que debuté en El Patio, el mejor cabaret”.

El profesor Benito Irady, en su excelente trabajo, “Juanito Arteta más allá de Ciudad Bolívar” refiere que el trompetista llegó primero a Veracruz (aquellos viajes de republicanos españoles fueron en barco) y luego pasó al Distrito Federal. “Acompaña a Agustín Lara en el estreno de ‘Granada’, además de tocar al lado de Pedro Vargas, Jorge Negrete, Miguel Aceves Mejía entre boleros y rancheras. Debuta en el Cabaret El Patio y de allí pasa al Río Rosa, donde se hace muy amigo de Beny Moré, a quien también acompaña con sus arreglos musicales, hasta que aparece de la noche a la mañana un señor llamado Dámaso Pérez Prado, quien lo llamaba repetidas veces para interpretar la ‘bendita trompeta’ en aquellos temas en que se debía destacar más. Pérez Prado es el Rey del Mambo en ese momento y buscaba conformar una orquesta distinta. Mambo número cinco, mambo número siete, trompeta y mambo, pura trompeta, como se ve en la película ‘Al Son del Mambo’, con Juanito Arteta delgado como siempre y de copete, tocando ‘la bendita trompeta’ hacia una esquina de la banda en la cinta de treinta y cinco milímetros. El matatrompeta llamaban a Pérez Prado porque siempre pedía unas notas inverosímiles, agudísimas a las que Juanito se ajustaba muy bien. Era un gran armonista y gozaba de sus arreglos como ningún otro músico, por eso gana ese nombre, el Rey del Mambo. Todo lo que a Juanito Arteta le faltaba por conocer lo aprendió en México con este fenómeno musical”.

Hacia Venezuela

Juanito continúa su relato: “Cierto día se me acercó un señor y me preguntó que si me gustaría conocer Venezuela, y le dije que sí y me contrató para Valencia, para la inauguración del Parque de Atracciones Carabobo. Llegué a Venezuela y estuve primero en Caracas y entonces toqué en Radio Continente. Recuerdo las Torres de El Silencio que eran una armadura nada más, y conocí a Isidoro, que fue mi amigo. ‘¿Por qué un caballo blanco y otro canela?’ Ponlos del mismo color, le decía yo a Isidoro. Toqué entonces, te decía, en Radio Continente. No había TV, pura radio (llegó antes de 1952, Juanito). Formé una orquesta y trabajé en Radio Difusora Venezuela, Roensa la llamaban. Estaba en el programa ‘Buen provecho musical’ de Café Imperial. En esos tiempos vino la inauguración del canal 13 Ondas del Lago TV y fui con mi orquesta a Maracaibo. Allí conocí a Mirla Castellanos, Héctor Cabrera… yo los acompañaba”.

“Estando en Maracaibo fuimos a un lugar que se llamaba El Avión. Ahí estaba Cheo García cantando y cuando se enteró de mi presencia me dedicó un bolero de mi autoría llamado ‘Mi complejo’ y luego se acercó y me dijo que se quería ir a Caracas. Le prometí hablar con el dueño de la emisora y como todo lo que yo pedía me lo daban enseguida le pusieron un telegrama y así llegó Cheo García a la orquesta de Juanito Arteta. Luego se me presentó un muchacho como ayudante: era Memo Morales, y Cheo me decía que no lo pusiera a cantar porque era muy muchacho todavía y fíjate lo que pasó con el tiempo. Con Felipe Pirela fue otra cosa. En Ondas del Lago TV había un programa que se llamaba Puertas de la fama y había otro que se llamaba Buscando estrellas. Nicolás, el dueño, me dijo: ‘En la iglesia hay un muchacho que canta muy bonito todos los domingos. Mándalo a traer a ver qué podemos hacer’. Cuando lo trajeron, le pregunté qué le gustaba cantar y me dijo que boleros y me dijo también que él cantaba mucho mi tema Mi complejo. Recuerdo que su carpeta era la número 23. Se presentó a concurso y ganó. Fue después cuando Billo se lo llevó. Pero Felipe Pirela comenzó conmigo en Maracaibo”.

“En Maracaibo me contrataron para la inauguración de la fuente de soda ‘Las Vegas’ en Ciudad Bolívar y llegué a Ciudad Bolívar en 1960 y todavía no me he ido… ni me iré”.

De alguna manera Ciudad Bolívar (con su arquitectura) le hizo recordar los pueblos de sus correrías en su España natal e inclusive el Orinoco seguramente le hizo brotar la nostalgia por el río Ebro, donde tanto batalló durante la Guerra Civil de España, pero sin duda Ciudad Bolívar le sedujo, mucho más allá de un contrato comercial.

Juanito Arteta
Juanito Arteta en su casa de Ciudad Bolívar.

“No olvido que en Ciudad Bolívar se me acercó un día Telmo Almada (músico) y me propuso ingresar a la Banda Dalla Costa (La Banda del estado Bolívar). Yo quería ir a Caracas, pero Telmo me dijo: ‘Vamos a la plaza a consultar al Libertador’. Y me quedé, tocando, enseñando, viviendo”.

“Con el tiempo, de tanto tocar me falló el reloj. Me pusieron un marcapasos y no pude tocar más. Lloré mucho, como un niño, y dejé de tocar, pero seguí estudiando”.

¿Y lo de trompeta de oro?

“Me llamaban trompeta de oro de México y así me presentó un día Víctor Saume en su show del medio día en la televisión de Venezuela, pero cuando terminé de tocar salió al escenario y me dijo: ‘De ahora en adelante serás Trompeta de Oro de América. Yo te bautizo así. Y así me quedé”.

El profesor Benito Irady, su amigo, le dio otro título: Trompeta invencible.

Al final de la conversación, en la puerta de su hogar de la hermosa calle Progreso de Ciudad Bolívar, se le obsequió un CD que contenía la música del V Regimiento que con tanto fervor seguía llevando en su alma y su memoria. Y Juanito Arteta volvió a tararear.

Todo indica que Juanito Arteta formó familia con Dora Siqueiros en México. De ese amor nacieron Juan, Adela y Ángel Arteta Siqueiros. Juanito llegó a Venezuela bajo contrato, y ya no regresó a México. No está clara la posterior relación con sus hijos y su compañera.

Juanito Arteta
Juanito Arteta junto a la autora de este trabajo.

En Ciudad Bolívar vio renacer el amor en él a través de María Hernández, quien también le dio tres hijos, aparte de un cuarto hijo que tuvo en tierras guayanesas.

Nació en Madrid, España, el 18 de mayo de 1918. Partió a la inmortalidad en Ciudad Bolívar, Venezuela, el 12 de noviembre de 2008.

Su trompeta sigue siendo de Oro, e Invencible.



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