Los talibanes afirman que Estados Unidos ha retirado la oferta de recompensa de 10 millones de dólares por Sirajuddin Haqqani, ministro afgano del Interior.
Según Abdul Mateen Qani, portavoz del Ministerio del Interior de los talibanes, la recompensa, ofrecida anteriormente bajo el programa de Recompensas por la Justicia del Departamento de Estado de Estados Unidos, fue eliminada y en la práctica excluye a Haqqani de la lista de personas buscadas.
Sin embargo, hasta el sábado, el sitio web del Buró Federal de Investigaciones (FBI) todavía mostraba la recompensa indicando que se creía que Haqqani “coordinó y participó en ataques transfronterizos contra Estados Unidos y las fuerzas de la coalición en Afganistán”.
En este contexto, no ha habido respuesta inmediata del Departamento de Estado respecto a la decisión informada.
Sirajuddin Haqqani también dirige la red Haqqani, un poderoso grupo talibán conocido por sus operaciones armadas. La red, fundada en la década de 1970 por su padre, Jalaluddin Haqqani, cobró relevancia durante la guerra soviético-afgana, con el apoyo de Estados Unidos y Pakistán.
Considerado responsable de ataques de alto perfil, incluidos atentados suicidas y asesinatos, el grupo fue designado organización terrorista por Estados Unidos en 2012, y sus líderes han sido objeto de sanciones por parte de los gobiernos occidentales.
Desde su integración a la estructura gobernante de los talibanes tras su regreso al poder, la red se ha convertido en una facción distinta y poderosa dentro de ellos, con una influencia significativa sobre los asuntos militares y de seguridad de Afganistán.
A pesar de haber sido previamente designado como “terrorista global” por Estados Unidos, Haqqani ha ocupado un puesto clave en la administración talibán, donde se le ha encomendado la tarea de supervisar la seguridad interna de Afganistán.
Su presencia en la administración ha sido un punto de fricción entre los talibanes y los gobiernos occidentales, que siguen imponiendo sanciones y se niegan a reconocer formalmente el gobierno del grupo.
La supuesta eliminación de la recompensa se produce en medio de esfuerzos más amplios de los talibanes para ganar legitimidad en el escenario internacional, mientras presionan para lograr un compromiso diplomático, la liberación de los activos del Banco Central afgano que han sido congelados por Washington y el alivio de las prohibiciones de viaje a sus funcionarios.
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