En Brasil casi 7 millones de hectáreas amazónicas han sido devoradas por el fuego en lo que va del año, mientras, la situación se agrava por una intensa sequía.
Brasil es conocido por poseer lo que suele denominarse como el mayor pulmón del planeta, el Amazonas.
Aunque los mayores productores de oxígeno son los océanos, responsables de la mitad del imprescindible elemento que utilizamos para respirar, los bosques amazónicos producen alrededor del 20 por ciento del oxígeno presente en la Tierra.
Ahora una combinación de factores climáticos, políticos y económicos han provocado una cadena de incendios y hay miles de localidades y ciudades donde la calidad del aire está afectada en distintas intensidades.
Estos incendios se han producido intencionalmente, o sea, por acción humana, aprovechando la temporada de sequía. Todos los incendios empezaron en un periodo de 3 horas en una sola tarde, en un fin de semana.
La agroindustria es señalada como principal responsable de estos incendios, el sector pugna por ampliar su frontera agrícola.
Hay muchos impactos ambientales cuando se prende fuego a un bosque, pero lo más inmediato es el impacto en la salud de las personas porque llega este humo a los centros urbanos.
Ahora hay escuelas en algunas ciudades que están cerrando para no poner en riesgo la salud de sus alumnos y profesores, hay muchas empresas que también están pidiendo que sus trabajadores se queden en casa.
La ministra del Medio Ambiente, Marina Silva, aseguró que no hay fuerza humana capaz de detener los incendios si las personas no paran de quemar.
Andrés Sal.lari, Sao Paulo.
drm/rba